AMD empuja el salto comercial del vRAN con EPYC 8005: más núcleos por nodo y foco total en vatios, coste y despliegue
por Manuel NaranjoLa virtualización en la red móvil ya no es una promesa de laboratorio ni una demo bonita para ferias. El vRAN está entrando en fase comercial, y ahí cambia el juego: de repente, lo que más pesa no es si “funciona”, sino cuánto cuesta mantenerlo encendido, cuánto espacio ocupa en el borde y qué margen deja para crecer sin multiplicar la factura energética.
En ese contexto, AMD ha puesto sobre la mesa su propuesta para telecomunicaciones con los EPYC 8005, una familia de CPUs diseñada para despliegues de un solo socket en entornos edge con restricciones de potencia y espacio, justo donde se decide la economía real del vRAN.
El mensaje central es claro: si el vRAN pasa a escala, la computación se convierte en palanca estratégica. No por potencia bruta, sino por eficiencia y previsibilidad. AMD habla de “rendimiento por vatio” y “rendimiento por euro”, porque en miles de emplazamientos cualquier pequeña ineficiencia deja de ser una anécdota y se convierte en un agujero contable.
El argumento técnico: hasta 84 núcleos en un solo socket y un techo de 225 W
AMD sitúa a los EPYC 8005, con nombre en clave Sorano, como una plataforma capaz de escalar hasta 84 núcleos en configuraciones de un solo socket, manteniéndose dentro de un sobre de consumo de hasta 225 W. Ese equilibrio es el que persiguen los operadores cuando el hardware vive en ubicaciones distribuidas, muchas veces con armarios exteriores, limitaciones térmicas y presupuestos de energía cerrados.
La compañía insiste en que el objetivo es sostener los requisitos de rendimiento del vRAN, incluyendo el procesamiento más exigente en computación, el de capa 1, donde la latencia y la consistencia pesan tanto como la velocidad. En vRAN no vale con tener picos altos si luego el comportamiento oscila: la red necesita determinismo, no fuegos artificiales.
El punto de inflexión: del “por qué vRAN” al “cómo lo hago sostenible”
AMD reconoce algo que los operadores llevan tiempo verbalizando en privado: el vRAN ya ha demostrado flexibilidad y diversidad de proveedores, pero el salto a producción masiva introduce fricciones nuevas. Suben los costes energéticos, crecen los despliegues cloud native y se complica operar infraestructura muy distribuida con rendimiento consistente. En ese escenario, la pregunta cambia: ya no es por qué apostar por vRAN, sino cómo hacerlo sostenible y rentable cuando se despliega a gran escala.

Ahí entra la idea del single socket como herramienta económica. Si un nodo puede cumplir objetivos con un solo procesador, el impacto se nota en coste de plataforma, consumo, refrigeración, densidad por rack y también en la logística: menos complejidad, más repetibilidad en el despliegue. AMD lo presenta como una tendencia creciente entre operadores que buscan rendimiento suficiente con bajo consumo y flexibilidad generalista.
Diseñado para el borde: temperatura, robustez y forma factor
Además del rendimiento, AMD pone el foco en características de plataforma para telecomunicaciones. Habla de amplios rangos térmicos para encajar con requisitos ambientales variados, de habilitar plataformas compatibles con NEBS para despliegues telco robustos y de recuentos de núcleos por socket que permiten formatos compactos.
El anuncio no se queda en el “más núcleos, menos vatios”. AMD destaca optimizaciones dirigidas a un punto crítico del vRAN: la decodificación LDPC (Low Density Parity Check), clave para la corrección de errores en 5G. Según la compañía, estas mejoras buscan reducir latencia y acelerar el procesamiento de forward error correction, con impacto directo en el throughput global del vRAN.
Para lograrlo, AMD menciona el uso del pipeline de ejecución Zen 5, unidades vectoriales mejoradas y ajustes de acceso a memoria, con la intención de aumentar la eficiencia del LDPC sin sacrificar el comportamiento determinista que exige la red. La promesa es doble: más rendimiento de subida y más margen para despliegues con Massive MIMO, donde la carga se dispara.
AMD acompaña el anuncio con apoyo explícito de actores del ecosistema. Desde Ericsson se subraya que el cloud native RAN impone exigencias nuevas en determinismo, eficiencia e integración, y que la colaboración entre compañías es clave para ayudar a los operadores mientras maduran estas arquitecturas.
Samsung, por su parte, vincula la integración del procesador con su software vRAN ya comercial, defendiendo que la combinación permite una solución versátil con opciones de computación diversas y rendimiento validado para entornos telco.
En el lado de servidores, Supermicro cita un modelo edge optimizado para vRAN basado en EPYC 8005, destacando densidad y eficiencia para redes privadas empresariales y operadores móviles. Y Wind River pone el foco en el coste, la potencia y la complejidad operativa, presentando la combinación de su plataforma cloud con Sorano como una base lista para producción que acelera despliegue y mejora eficiencia.
AMD cierra con una idea que encaja con el momento del mercado: modernización x86 con confianza en entornos vRAN, rendimiento grande en una huella pequeña y reducción del coste total de propiedad como objetivo final. En telecomunicaciones, esa es la medida de todas las cosas.
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