Intel y SK hynix mantienen conversaciones para producir chips de memoria en Estados Unidos, de acuerdo con tres personas conocedoras de las negociaciones. Una de las opciones estudiadas permitiría al fabricante surcoreano utilizar parte del complejo de semiconductores que Intel construye en Ohio. Si el proyecto llega a materializarse, sería la primera vez que SK hynix fabrica chips de memoria en suelo estadounidense.
Las conversaciones se encuentran en una fase exploratoria y todavía no existe un acuerdo. Tampoco se ha podido determinar qué tipo de memoria saldría de esas instalaciones. SK hynix ha asegurado que revisa distintas fórmulas para ampliar su capacidad productiva, pero ha precisado que no ha cerrado una colaboración con ninguna empresa ni ha decidido fabricar memoria en Estados Unidos. Intel ha evitado comentar las negociaciones y se ha limitado a reiterar que mantiene su inversión en Ohio.
Intel podría alquilar parte de su fábrica de Ohio
Las fuentes describen dos fórmulas. La primera contempla que SK hynix alquile una zona del complejo de Intel en New Albany, Ohio, y coloque allí sus propias líneas de producción. La segunda pasaría por crear una empresa conjunta en la que también participarían grandes proveedores de servicios cloud interesados en asegurarse el suministro de memoria.
La compañía anunció en 2022 un plan para Ohio que podía alcanzar los 100.000 millones de dólares, aunque después retrasó la entrada en funcionamiento de las dos primeras plantas hasta 2030 y 2031. Las fuentes no han detallado cómo se repartirían la inversión, el equipamiento o la producción con un posible socio.
La posible presencia de empresas cloud responde a la demanda de DRAM y HBM de los centros de datos para inteligencia artificial.
La planta de Indiana solo realizará encapsulado y pruebas
SK hynix ya construye una instalación estadounidense en West Lafayette, Indiana, con una inversión superior a 4.000 millones de dólares. Ese centro se dedicará al encapsulado avanzado y a las pruebas de memoria HBM. Las obleas seguirán fabricándose en Corea del Sur para enviarse después a Indiana, donde se completará la última parte del proceso.
El acuerdo que ahora se estudia tiene un alcance distinto. Llevaría a Estados Unidos la fabricación de los propios chips de memoria, una fase que requiere salas limpias, maquinaria especializada y transferencia de procesos industriales. La instalación de Indiana, cuya producción comercial está prevista para la segunda mitad de 2029, no cubre esa etapa.

La diferencia también explica por qué una eventual colaboración con Intel necesitaría más controles. Corea del Sur considera determinadas tecnologías de DRAM como activos industriales esenciales. Un representante del Ministerio de Comercio surcoreano ha indicado que cualquier traslado que afecte a tecnología nacional estratégica tendría que someterse a la revisión prevista en la Ley de Protección de la Tecnología Industrial.
Todavía no se sabe qué memorias se fabricarían
SK hynix produce DRAM convencional, NAND y memoria HBM destinada a aceleradores de inteligencia artificial. Las conversaciones conocidas no permiten asignar el proyecto a ninguna de esas familias. Presentarlo ya como una fábrica de HBM o de DRAM para PC sería adelantar un dato que las fuentes no han confirmado.
La elección condicionaría la maquinaria y los clientes. El posible uso de una planta de Intel tampoco implica que esta vaya a fabricar la memoria con sus propios procesos: el modelo analizado incluye el arrendamiento de espacio a SK hynix.
Estados Unidos ofrece incentivos para recuperar producción de semiconductores, aunque una fábrica local afronta costes laborales, de construcción y de suministro superiores a los habituales en Asia. Ese factor ayuda a entender por qué las partes estudian compartir instalaciones y sumar a clientes cloud capaces de comprometer compras a largo plazo.
La nueva operación debe convivir con los planes surcoreanos para ampliar su propio polo de semiconductores, donde el Gobierno espera concentrar inversiones de SK hynix y Samsung. Las dos compañías tendrán que equilibrar esas prioridades si la negociación avanza.
El mercado reaccionó a la información antes de que existiera un acuerdo: las acciones de Intel subieron un 5,5 % y las de SK hynix un 4,1 % durante la sesión. Por ahora, el único hecho confirmado es que se están evaluando distintas estructuras. Ninguna de las partes ha fijado un plazo. La fábrica, los participantes, el tipo de memoria y el calendario continúan sin decidirse.
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