Almacenamiento S3 en tu propio CPD sin depender de AWS ni Wasabi: así lo consigue Scality

Almacenamiento S3 en tu propio CPD sin depender de AWS ni Wasabi: así lo consigue Scality

por Raúl Unzué

La inteligencia artificial está transformando el almacenamiento mucho más de lo que parece

Durante años, diseñar una infraestructura de almacenamiento consistía en equilibrar capacidad, rendimiento y presupuesto. La irrupción de la inteligencia artificial ha añadido nuevas variables, soberanía digital, eficiencia energética, ciberresiliencia y automatización, hasta el punto de que muchas arquitecturas diseñadas hace apenas cinco años empiezan a quedarse cortas.

La revolución de la inteligencia artificial suele asociarse a GPUs, modelos fundacionales y centros de datos gigantescos. Sin embargo, uno de los cambios más profundos está ocurriendo en un componente mucho menos visible, la infraestructura donde viven los datos.

Cada consulta realizada por un asistente conversacional, cada proceso de recuperación documental (Retrieval-Augmented Generation o RAG), cada copia de seguridad o cada repositorio documental depende, antes que nada, de una infraestructura capaz de almacenar y suministrar datos de forma rápida, segura y eficiente.

El problema es que el modelo sobre el que se diseñó el almacenamiento empresarial durante la última década empieza a mostrar sus límites. El crecimiento exponencial del dato, la presión sobre la memoria flash, el aumento del coste energético y las nuevas exigencias regulatorias obligan a replantear decisiones que hasta hace poco parecían evidentes.

La conversación ya no gira únicamente alrededor del rendimiento. Ahora también incluye resiliencia, automatización, eficiencia económica y soberanía digital.

El viejo modelo ya no sirve para todas las cargas de trabajo

Durante años la estrategia fue sencilla:

  1. Si una aplicación necesitaba más rendimiento, se instalaban más SSD.
  2. Si hacía falta capacidad, se añadían más discos.

Ese planteamiento funcionó mientras la mayoría de las cargas tenían necesidades similares. Hoy esa estrategia ha dejado de ser sostenible.

La inteligencia artificial ha cambiado completamente esa realidad.

La explosión de la IA ha disparado la demanda mundial de memoria flash, obligando a fabricantes y empresas a competir por los mismos componentes que utilizan las grandes infraestructuras dedicadas al entrenamiento y ejecución de modelos de inteligencia artificial.

El resultado es conocido por cualquier responsable de infraestructura:

  • Incremento del precio del almacenamiento flash
  • Mayores plazos de entrega
  • Mayor consumo energético
  • Presión creciente sobre refrigeración
  • Necesidad de optimizar cada euro invertido

Pero existe un segundo problema todavía más importante.

Hoy conviven aplicaciones de inferencia que necesitan acceso casi instantáneo a GPU, plataformas de respaldo que deben restaurar varios petabytes en pocas horas, repositorios regulatorios que permanecerán décadas almacenados y grandes lagos de datos utilizados esporádicamente para análisis.

No existe una única carga de trabajo de IA y, por tanto, tampoco existe un único tipo de almacenamiento capaz de optimizar todos esos escenarios. El propio planteamiento de "una infraestructura para todo" ha dejado de ser suficiente.

Más del 80 % de los datos corporativos rara vez vuelven a consultarse después de unos meses.

Sin embargo, muchas organizaciones continúan almacenándolos en infraestructuras diseñadas para ofrecer el máximo rendimiento.

Es decir, pagan por velocidad cuando realmente necesitan capacidad, resiliencia y eficiencia.

la IA ha roto la economía del almacenamiento

Más que un cambio tecnológico, estamos asistiendo a un cambio económico.

Durante años la principal pregunta era cuál era el sistema de almacenamiento más rápido.

Hoy la pregunta correcta es muy distinta:

  • ¿Tiene sentido utilizar almacenamiento de máximo rendimiento para datos que llevan meses sin consultarse?

Probablemente no. La IA ha hecho visible una realidad que ya existía, distintos datos tienen distinto valor a lo largo de su vida útil.

En ese contexto, el objetivo deja de ser alcanzar la menor latencia posible y pasa a consistir en asignar automáticamente el recurso adecuado a cada carga de trabajo.

En mi opinión, este es el mayor cambio conceptual que introduce la nueva generación de plataformas de almacenamiento. La innovación ya no consiste únicamente en fabricar SSD más rápidos, sino en construir infraestructuras capaces de decidir cuándo ese rendimiento deja de aportar valor y cuándo un dato debe migrar a un nivel más eficiente desde el punto de vista económico y energético.

La respuesta de Scality: Autonomous Data Infrastructure

Mientras muchos fabricantes han evolucionado desde cabinas SAN o NAS tradicionales incorporando posteriormente capacidades de almacenamiento de objetos, Scality nació como una plataforma distribuida orientada a objetos y compatible con S3. Esa diferencia de origen condiciona su arquitectura, en lugar de ampliar una infraestructura existente con nuevas funcionalidades, la plataforma se diseñó desde el principio para escalar horizontalmente, automatizar el ciclo de vida del dato y operar sobre hardware estándar.

Ese cambio de filosofía es precisamente el que articula ScalityScality denomina esta arquitectura Autonomous Data Infrastructure (ADI).

En lugar de organizar la infraestructura alrededor del hardware, Scality ADI organiza el almacenamiento alrededor del ciclo de vida del dato.

Geeknetic Almacenamiento S3 en tu propio CPD sin depender de AWS ni Wasabi: así lo consigue Scality 1

Su funcionamiento parte de una idea sencilla. Los datos no mantienen siempre el mismo valor:

  • Un conjunto de información utilizado continuamente por una aplicación de IA necesita tiempos de acceso extremadamente bajos.
  • Esa misma información, seis meses después, puede convertirse simplemente en un archivo histórico que debe conservarse durante años por motivos regulatorios.

No tiene sentido utilizar el mismo hardware para ambas situaciones.

La plataforma mantiene un único espacio de nombres compatible con S3 y distribuye automáticamente la información entre cuatro niveles:

  • Extreme: destinado a IA, GPU y HPC.
  • Hot: para aplicaciones empresariales y copias de seguridad de alto rendimiento.
  • Warm: pensado para equilibrar coste y rendimiento.
  • Cold: destinado al archivo y la conservación a largo plazo.

Geeknetic Almacenamiento S3 en tu propio CPD sin depender de AWS ni Wasabi: así lo consigue Scality 2

El movimiento entre niveles se realiza mediante políticas automáticas, evitando la creación de nuevos silos de almacenamiento y permitiendo que las aplicaciones continúen accediendo a los datos mediante la misma interfaz S3.

La plataforma se apoya en cuatro pilares técnicos:

  • MultiScale: que permite escalar capacidad, rendimiento y usuarios concurrentes de forma independiente.
  • CORE5: un modelo de ciberresiliencia basado en cinco niveles de protección.
  • AIConnect: que incorpora acceso S3 sobre RDMA y soporte para GPU Direct en cargas de IA.
  • Guardian: una capa de operaciones autónomas basada en inteligencia artificial.

Geeknetic Almacenamiento S3 en tu propio CPD sin depender de AWS ni Wasabi: así lo consigue Scality 3

Todo ello funciona bajo un único espacio de nombres compatible con S3, evitando crear silos independientes para cada tipo de almacenamiento.

El resultado es una infraestructura donde el dato cambia de medio físico sin que las aplicaciones tengan que modificarse.

La nube S3, pero bajo tu control

Durante años, muchas organizaciones han asociado el almacenamiento de objetos con servicios como Amazon S3, Azure Blob Storage o Google Cloud Storage. Estos modelos han demostrado las ventajas de una arquitectura escalable, accesible mediante API y capaz de gestionar volúmenes masivos de información, hasta el punto de convertir la API S3 en el estándar de facto para el almacenamiento de objetos.

Sin embargo, adoptar ese modelo no implica necesariamente trasladar los datos a la nube pública.

La propuesta de Scality consiste precisamente en permitir que cualquier organización despliegue su propia infraestructura de almacenamiento de objetos compatible con S3, completamente bajo su control y sin depender de servicios externos como AWS, Wasabi, Backblaze o cualquier otro proveedor de almacenamiento en la nube.

Esto supone un cambio importante de enfoque. En lugar de consumir almacenamiento como un servicio gestionado por un tercero, la organización mantiene la propiedad de la infraestructura, decide dónde residen físicamente los datos, define sus propias políticas de seguridad y conserva el control sobre la evolución de la plataforma.

Para las aplicaciones, el comportamiento es exactamente el esperado, siguen utilizando llamadas estándar a la API S3. La diferencia es que el almacenamiento reside en la infraestructura de la propia empresa o en un centro de datos elegido por ella, no en la de un hiperescalador.

Este modelo aporta ventajas especialmente relevantes para organizaciones que gestionan grandes volúmenes de información o están sujetas a requisitos regulatorios:

  • Control total sobre la infraestructura, sin depender de la estrategia comercial o tecnológica de un proveedor cloud.
  • Reducir la dependencia de un único proveedor, al utilizar una API estándar ampliamente soportada por el ecosistema.
  • Cumplimiento de requisitos de soberanía y residencia del dato, al decidir exactamente dónde se almacenan los datos y bajo qué jurisdicción permanecen.
  • Costes más predecibles, evitando tarifas recurrentes por capacidad, operaciones o salida de datos que pueden crecer significativamente en despliegues de gran escala.
  • Escalabilidad horizontal, incorporando nuevos nodos de almacenamiento según crecen las necesidades, sin sustituir toda la infraestructura.

En un momento en el que muchas organizaciones buscan recuperar el control sobre sus datos sin renunciar a los estándares que han impulsado la nube pública, esta capacidad constituye uno de los elementos más diferenciales de Scality. La plataforma permite adoptar el modelo operativo de un servicio S3 moderno, pero ejecutándolo en una infraestructura propia, gestionada por la propia organización y alineada con sus necesidades de seguridad, rendimiento y cumplimiento normativo.

Automatizar el almacenamiento para reducir costes

Uno de los mayores costes ocultos de cualquier centro de datos no es el hardware, es la operación. El crecimiento del dato también ha convertido la operación diaria en uno de los principales costes ocultos de cualquier infraestructura.

Cada nueva aplicación suele generar nuevas cabinas, nuevas políticas de backup, nuevos procedimientos y nuevas herramientas de monitorización.

Con el paso del tiempo aparecen silos difíciles de mantener.

Scality intenta eliminar esa complejidad mediante Guardian, una capa de inteligencia operacional que supervisa de forma continua más de 2.000 métricas del sistema para detectar anomalías, anticipar fallos y ejecutar acciones preventivas antes de que afecten a la operación. También incorpora soporte para Model Context Protocol (MCP), permitiendo integrar la infraestructura de almacenamiento con agentes de IA que automaticen determinadas tareas bajo políticas controladas.

La idea no es construir un centro de datos "autónomo" en sentido absoluto, sino reducir el número de intervenciones manuales conforme aumenta la escala de la infraestructura y que una infraestructura de varios petabytes pueda seguir creciendo sin multiplicar proporcionalmente el esfuerzo operativo.

La IA necesita una infraestructura distinta, no solo más rápida

Entrenar un modelo fundacional, ejecutar inferencias, alimentar sistemas RAG o procesar grandes volúmenes de datos científicos son cargas muy diferentes. Algunas requieren latencias extremadamente bajas, otras priorizan la capacidad o la eficiencia energética. Diseñar una infraestructura pensando únicamente en el rendimiento máximo conduce a sobredimensionar recursos y aumentar innecesariamente los costes. De ahí que plataformas multinivel como ADI cobren protagonismo.

Seguridad desde el propio motor de almacenamiento

La ciberseguridad ha dejado de consistir únicamente en impedir accesos no autorizados. Ahora también debe garantizar que los datos no puedan alterarse ni siquiera por un administrador comprometido.

En muchas plataformas la inmutabilidad depende de una política configurable.

Scality adopta una aproximación distinta:

  • Cada nueva escritura genera una dirección física diferente.
  • El motor nunca sobrescribe un objeto existente.
  • La versión anterior permanece intacta y no existe un mecanismo administrativo para modificar ese comportamiento. La inmutabilidad forma parte del diseño interno del motor y no de una opción configurable.

Eso significa que ni un administrador con privilegios elevados ni el propio soporte técnico pueden sobrescribir la información ya almacenada porque el motor simplemente no contempla esa operación.

A esta arquitectura se suman cifrado, codificación mediante erasure coding, replicación geográfica y compatibilidad con plataformas como Veeam o Commvault para construir una estrategia de recuperación frente a ransomware basada en la propia infraestructura y no únicamente en políticas administrativas.

S3 sin depender de la nube pública: la verdadera Soberanía Digital

Otro aspecto que ha ganado protagonismo en los últimos años es la soberanía digital.

Las organizaciones europeas necesitan saber dónde residen sus datos, bajo qué jurisdicción quedan protegidos y quién mantiene el control efectivo sobre ellos.

Scality permite desplegar la plataforma tanto en centros de datos propios como en instalaciones de terceros o arquitecturas híbridas conectadas con proveedores cloud, manteniendo el control sobre la residencia del dato y evitando una dependencia total de un único proveedor.

Para sectores como banca, administración pública, telecomunicaciones o sanidad, esta capacidad empieza a convertirse en un requisito regulatorio además de una decisión tecnológica.

Si hubiera que resumir la propuesta de Scality en una sola idea, probablemente sería esta, llevar el modelo de almacenamiento de objetos que utilizan los grandes hiperescaladores al centro de datos de la empresa, manteniendo el control sobre la infraestructura, los costes, la seguridad y la ubicación física de los datos. En un momento en el que la soberanía digital y la inteligencia artificial están redefiniendo las prioridades de los departamentos de TI, esa capacidad puede convertirse en un factor estratégico mucho más importante que disponer simplemente del almacenamiento más rápido del mercado.

¿Cómo se sitúa Scality frente a otros fabricantes?

El mercado del almacenamiento empresarial está dominado por actores con décadas de experiencia, como Dell Technologies, NetApp, IBM o Pure Storage. En los últimos años también han ganado protagonismo fabricantes especializados en almacenamiento para inteligencia artificial y computación de alto rendimiento, como WEKA o VAST Data.

En ese escenario tan competitivo, Scality ha conseguido consolidarse como uno de los proveedores más reconocidos en el segmento del almacenamiento distribuido de archivos y objetos. La compañía ha sido posicionada como Líder en el Cuadrante Mágico de Gartner para sistemas de archivos distribuidos y almacenamiento de objetos durante ocho años consecutivos, un reconocimiento que evalúa tanto la capacidad de ejecución como la visión estratégica de los fabricantes.

Geeknetic Almacenamiento S3 en tu propio CPD sin depender de AWS ni Wasabi: así lo consigue Scality 4

Ese posicionamiento no responde únicamente al rendimiento de la plataforma. Gartner valora aspectos como la escalabilidad, la evolución tecnológica, la capacidad para responder a nuevas cargas de trabajo, la madurez del producto y la confianza que genera entre clientes empresariales.

A este reconocimiento se suman otras evaluaciones independientes. IDC sitúa a Scality entre los líderes de su MarketScape para almacenamiento de objetos, mientras que GigaOm la destaca como Leader y Outperformer en almacenamiento de objetos de alto rendimiento. En conjunto, estos informes reflejan una tendencia clara, Scality ha pasado de ser un proveedor especializado a competir de tú a tú con algunos de los fabricantes más consolidados del mercado.

Sin embargo, comparar plataformas únicamente por su posición en un informe sería simplificar demasiado una decisión tecnológica.

Cada fabricante responde a necesidades diferentes:

Fabricante Fortalezas Enfoque principal
Dell PowerScale NAS empresarial de alto rendimiento Grandes sistemas de archivos
NetApp StorageGRID Integración con ONTAP y nube híbrida Objetos + ecosistema NetApp
Pure Storage Máxima velocidad sobre flash Almacenamiento primario
IBM Storage Ceph Plataforma abierta basada en Ceph Infraestructuras cloud
Cloudian HyperStore Objeto S3 distribuido Backup y nube híbrida
WEKA IA y HPC Máximo rendimiento
VAST Data Infraestructura para IA Flash desagregado
Scality ADI Gestión autónoma del dato, ciberresiliencia, soberanía digital y almacenamiento multinivel Infraestructura de datos a largo plazo

Scality no pretende ser el sistema más rápido del mercado en cualquier escenario. Su propuesta consiste en equilibrar rendimiento, coste, resiliencia, automatización y soberanía dentro de una única plataforma.

Es una diferencia importante. Mientras algunos fabricantes optimizan principalmente el rendimiento del almacenamiento primario, Scality centra buena parte de su propuesta en gestionar todo el ciclo de vida del dato.

Lo que diferencia a Scality no es tanto intentar ser la plataforma más rápida en cualquier escenario como ofrecer un modelo operativo pensado para gestionar el ciclo de vida completo del dato. Su propuesta combina almacenamiento multinivel, automatización, protección nativa frente al ransomware y despliegues soberanos dentro de una única arquitectura compatible con S3. Ese enfoque cobra especial relevancia en un momento en el que las organizaciones necesitan equilibrar rendimiento, coste, consumo energético y cumplimiento normativo, en lugar de optimizar únicamente la velocidad del almacenamiento.

Además, la compañía aporta cifras que respaldan esa madurez tecnológica, más de 12 exabytes de datos gestionados en producción, más de 15 años desarrollando almacenamiento distribuido de objetos y miles de despliegues empresariales y gubernamentales en todo el mundo.

En la práctica, la decisión rara vez consiste en elegir "el mejor" fabricante. Una entidad financiera que necesita latencias mínimas para bases de datos transaccionales puede priorizar una plataforma all-flash, mientras que un proveedor cloud o una administración pública probablemente valore más la escalabilidad, la automatización o la soberanía del dato. La elección depende del equilibrio entre rendimiento, coste, resiliencia y requisitos regulatorios.

¿Para qué tipo de organizaciones tiene sentido?

Scality resulta especialmente interesante para organizaciones que manejan grandes volúmenes de información durante largos periodos:

  • Administraciones públicas
  • Entidades financieras
  • Sanidad
  • Telecomunicaciones
  • Proveedores cloud
  • Grandes repositorios documentales
  • Empresas que desarrollan proyectos de inteligencia artificial
  • Infraestructuras críticas sujetas a requisitos de soberanía digital

En estos escenarios, el reto no consiste únicamente en almacenar más datos.

Consiste en hacerlo de forma eficiente durante muchos años.

Scality: Almacenamiento Inteligente para IA

Después de revisar la arquitectura de Scality hay una idea que merece especial atención. Durante años elegíamos una plataforma de almacenamiento preguntándonos si resolvía las necesidades actuales.

Creo que esa pregunta ha dejado de ser suficiente. La cuestión realmente importante es otra:

¿Seguirá siendo válida dentro de cinco años?

  • La IA seguirá aumentando el volumen de datos. La inteligencia artificial está acelerando una transformación que probablemente habría terminado llegando igualmente.
  • La presión sobre la memoria flash continuará condicionando los costes.
  • La regulación europea seguirá endureciendo los requisitos sobre residencia del dato.
  • Y los centros de datos seguirán enfrentándose a límites físicos de energía y refrigeración.

Desde esa perspectiva, las plataformas capaces de absorber esos cambios mediante automatización, almacenamiento multinivel y estándares abiertos parten con una ventaja importante frente a arquitecturas diseñadas para un mundo donde el almacenamiento era simplemente un repositorio de datos.

Como resume Scality en su propia documentación, la cuestión ya no es si la solución actual funciona, sino si será capaz de absorber la evolución del hardware y de las cargas de trabajo sin obligar a reemplazar toda la infraestructura cada pocos años.

El almacenamiento deja de ser una infraestructura pasiva para convertirse en una plataforma inteligente capaz de decidir automáticamente dónde debe residir cada dato, cómo protegerlo, cuándo moverlo y cómo optimizar los recursos disponibles.

En ese nuevo escenario, el rendimiento continúa siendo importante, pero ya no basta por sí solo. Coste operativo, eficiencia energética, resiliencia frente al ransomware, automatización y soberanía digital se han convertido en criterios inseparables a la hora de diseñar la infraestructura.

Scality representa una de las propuestas más interesantes dentro de esta evolución porque combina almacenamiento de objetos distribuido, automatización operativa, protección basada en la propia arquitectura del motor y un modelo que devuelve a las organizaciones el control sobre sus datos sin renunciar a la flexibilidad de los entornos híbridos.

La pregunta que deberán hacerse los responsables de infraestructura durante los próximos años ya no será qué cabina comprar, sino cómo construir una plataforma capaz de adaptarse al crecimiento exponencial del dato, a las nuevas cargas de IA y a un entorno regulatorio en constante evolución. Ese cambio de perspectiva es, probablemente, la mayor transformación que está viviendo el almacenamiento empresarial.

La inteligencia artificial está redefiniendo la economía del almacenamiento. Ya no basta con ampliar capacidad o sustituir discos mecánicos por SSD cada pocos años. Las organizaciones necesitan infraestructuras capaces de adaptarse automáticamente al valor del dato, integrar nuevas cargas de IA, responder a exigencias regulatorias y optimizar el consumo energético. En ese contexto, el almacenamiento deja de ser un componente pasivo del centro de datos para convertirse en un elemento estratégico de la arquitectura empresarial.

 

Fin del Artículo. ¡Cuéntanos algo en los Comentarios!

Redactor del Artículo: Raúl Unzué

Raúl Unzué

Soy un apasionado de la virtualización con más de 20 años de experiencia, especializado en soluciones como VMware(premio vExpert y vExpert Pro desde 2013), Proxmox e Hyper-V. Durante mi carrera, he ayudado a empresas a optimizar sus infraestructuras TI mientras comparto mis conocimientos como redactor IT. Mi objetivo es traducir lo complejo en algo práctico y accesible, combinando teoría con experiencia real. Si te interesa la virtualización, las herramientas TI o simplemente aprender algo nuevo, espero ayudarte con mis artículos.