NVIDIA tantea a Intel Foundry para parte de sus GPUs de 2028 y la industria lee el mensaje entre líneas
por Manuel NaranjoDurante años, la relación parecía escrita en piedra: NVIDIA diseña, TSMC fabrica y el resto del mercado se acomoda. Por eso, cuando aparecen señales de que NVIDIA quiere sumar a Intel como proveedor de fabricación y empaquetado, el sector se detiene a escuchar. No porque vaya a cambiar todo mañana, sino porque cambia la lógica de riesgo a medio plazo.
Según parece, NVIDIA habría firmado con Intel Foundry para fabricar algunas partes de sus chips de la plataforma Feynman, prevista para 2028, citando fuentes de cadena de suministro. Se presenta como una colaboración limitada, de bajo volumen y en segmentos no críticos, diseñada para cumplir con directrices políticas de fabricación en Estados Unidos sin romper la relación principal con TSMC.
Se describe la colaboración como parcial y orientada a piezas como el I O die y a capacidades de empaquetado avanzado, bajo una estrategia de diversificación de riesgos.
Por qué 2028 importa más de lo que parece
En tecnología, 2028 suena lejano. En fabricación de chips, es casi pasado mañana. Reservar capacidad, validar procesos y certificar un producto en un nodo nuevo exige años de trabajo. Por eso, que se hable ya de Intel Foundry en el horizonte de Feynman no es un detalle de calendario: sugiere que NVIDIA está evaluando alternativas de producción con bastante antelación.
La lectura es doble. Por un lado, Intel necesita clientes externos para que su apuesta de foundry tenga sentido. Por otro, NVIDIA gana margen de maniobra frente a un mercado donde el riesgo ya no es solo la demanda, también la concentración de producción en un puñado de ubicaciones y proveedores.
Qué aporta Intel y por qué no es un cambio total de proveedor
Los reportes apuntan a una colaboración parcial, no a una mudanza completa. Esa diferencia lo cambia todo. Un enfoque de doble proveedor permite a NVIDIA probar una ruta industrial en paralelo, sin comprometer todo su volumen ni su hoja de ruta principal.
Aquí entra el tipo de tecnología que Intel puede ofrecer. No es solo litografía. También es empaquetado avanzado, un área que se ha vuelto crítica con GPUs cada vez más modulares y con memoria que exige interconexiones complejas. No es la primera vez que suena esta vía: ya en 2024 se habló de NVIDIA recurriendo a Intel para tareas de empaquetado para aumentar capacidad y diversificar la cadena de suministro, en un contexto donde TSMC estaba al límite con su capacidad de CoWoS.
La diferencia ahora es la ambición temporal. Si la colaboración se plantea para 2028, entra en el periodo en el que Intel quiere tener listos nodos como 14A. Intel sitúa 14A en producción plena en 2028, mientras afronta retos de suministro y rendimiento en el ramp-up de 18A.

La política industrial también empuja
Este movimiento se enmarca en un contexto de presión política para que parte de la fabricación se realice en Estados Unidos, y lo describe como una cooperación orientada a volúmenes bajos y productos no centrales. Esa fórmula sirve para cumplir objetivos sin asumir el riesgo de trasladar lo más crítico de golpe.
El momento no es casual. Intel Foundry atraviesa una etapa donde necesita demostrar tracción. Recientemente, también se informaba de las dificultades de fabricación y de expectativas financieras bajo presión de Intel, con la necesidad de mejorar rendimientos y ejecutar su hoja de ruta. En paralelo, otros análisis de negocio describen 2026 como un año clave para que Intel convierta su narrativa de foundry en contratos reales.
Un cliente del tamaño de NVIDIA, aunque sea en una porción pequeña, funciona como validación industrial y también como señal a otros posibles clientes.
Qué significa para el mercado de GPUs y para TSMC
Para el mercado, la idea más importante no es que NVIDIA cambie de proveedor. Es que se normalice la estrategia de multiabastecimiento en nodos avanzados y empaquetado. Se resume como diversificación de riesgos en una industria que ha aprendido, a base de crisis, que concentrar demasiado tiene un coste.
TSMC, por su parte, sigue siendo la referencia. Nada de lo publicado sugiere que deje de serlo. Pero sí marca una tendencia: incluso los clientes más fieles prueban rutas alternativas, ya sea por capacidad, por política o por resiliencia.
Todo esto depende de una condición grande: que Intel Foundry cumpla plazos y ofrezca rendimientos competitivos. La prensa financiera ya ha señalado que los retos de suministro y de ramp-up están sobre la mesa, y que el mercado observa con lupa el estado real de 18A y la credibilidad de 14A.
Por eso, la noticia de hoy se entiende mejor como un tanteo estratégico que como un giro abrupto. NVIDIA explora una segunda puerta para 2028 y, al hacerlo, envía un mensaje: la cadena de suministro de chips ya no se gestiona solo por coste y rendimiento. También se gestiona por riesgo, política y capacidad de reacción.
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